Para
romper el círculo de violencia es necesario que la víctima sea consciente de su
situación. A partir de este reconocimiento será posible que se le pueda
proporcionar ayuda, tanto moral, como profesional.
La
ruptura se presenta luego de que la víctima cambia los imaginarios sobre la
posibilidad de que el agresor y la relación cambien, es decir, en cuanto la
víctima se hace consciente de que la relación puede permanecer así durante toda
su vida y que las promesas de cambio de su agresor seguirán siendo promesas.
Como consecuencia se romperá el ciclo, al generarse un cambio en la víctima.
Sin
embargo, puede darse con el rompimiento de la relación aunque esto no asegure
el rompimiento del ciclo en todos los casos, puesto que en ocasiones hay
factores externos que puede ser justificación para el mantenimiento de la
relación de pareja.

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